Dos horas
Voy a buscarte. Hace dos horas te dejé al pie de la escalera y te vi subir los escalones despacito, despacito, agarrada a la barandilla. Ajena, inmersa en tu mundo hoy difícil.
En la radio suena la voz y la guitarra, triste esta vez, de Mark Knopfler. “Some day you'll return to your valleys and your farms”; la vida está sembrada de batallas, y tú estás ahora librando la más dura. Podría cambiar de emisora, buscar algo alegre, pero no me apetece. A veces es bueno no fingir, concentrarte en tus sentimientos, en tu sensibilidad, tantas veces acallada, y dejar que tus ojos se humedezcan en soledad y silencio.
Entre semáforo y semáforo voy pensando en nuestra historia. Paisajes, montañas, risas, lugares compartidos. Y también sombras. Es difícil prolongar tantos años una convivencia, atípica, sin papeles ni promesas incumplibles; a contracorriente. Pero ahí seguimos; respetando nuestros silencios, nuestros espacios, nuestras ausencias sin preguntar nunca los porqués ni los con quién. En momentos como este es cuando te das cuenta de cuánto puedes llegar a querer a una persona.
Y tu mente, ¿por qué mares navega durante esas dos horas en que estás enganchada a la esperanza?
Mark arranca los últimos arpegios a su guitarra y ya te veo esperando en el bordillo de la acera, tu cabeza cubierta con ese gorro azul que elegimos juntos, entre risas, en Amazon. Aparco en doble fila, te llamo, sonreímos, te abro la puerta, “¿qué tal te ha ido”?, “bien”. Y, en silencio, regresamos a casa; hay que preparar algo para la cena.

Diego:
ResponderEliminarun texto conmovedor. Se queda un nudo en la garganta.
Salu2.
A veces uno escribe directamente desde el corazón, sin tapujos ni censuras intermedias.
EliminarUn saludete. ¡Y viva Alcaraz! :)
Aquí, regresando despacito, paso a visitarte y me encuentro con un texto conmovedor. Diferente a tu estilo, irónico generalmente , a tus dibujos.
ResponderEliminarMuy bien contado Diego, prevalece el fuerte sentimiento del protagonista hacia esa mujer que atraviesa un difícil momento pero no pierde la esperanza.
Me gusta mucho este relato.
Abrazo va
Hola, Lu. No deshagas mucho el equipaje, que seguro partirás pronto rumbo a otros nortes :)
EliminarCuando escribimos, nuestros relatos tienen un porcentaje de verdad y otro de ficción. En este relato, la realidad domina sobre la ficción. Pero la ironía y el humor están agazapados por ahí, pugnando por salir. :)
Un abrazo, algo gris hoy, como el cielo de esta ciudad.
Un relato que llega hondo, y la música que tan bien lo acompaña...
ResponderEliminarY ese toque de humor, y renace la esperanza.
Un abrazo
Hola, Milena :) ¿Te gusta la guitarra de Mark Knopfler? A mí me chifla, toque lo que toque :)
EliminarLa esperanza no se pierde, a ver cómo acaba la historia :)
Un abrazo fuerte, Milena danzarina :)
Sí claro, ¿cómo no me va a gustar Mark Knopfler? me encantaaa
EliminarVeremos como sigue :))
Ese gorro azul que comprasteis en Amazon, es la clave de tu bello y poético relato.
ResponderEliminarMe ha llegado al corazón, porque conozco esa vivencia, en primera persona.
La esperanza y la vida sigue.
Un abrazo.
Juan, estuve a punto de titular el relato "el gorro azul" :) Esa vivencia es inolvidable. Espero que en tu caso venciese la esperanza, pero, en cualquier caso, la vida sigue, hay que seguir pechando con ella.
EliminarUn gran abrazo, Juan.
La tristeza a veces hay que abrazarla, abrir la puerta de la casa y dejar que se pasee por ella cambiando las cosas de sitio. No podemos ignorarla, no podemos disimularla, sólo intentar hacer algo con ella: un aprendizaje, un bonito texto como el que nos has traído.
ResponderEliminarUn día discutía con alguien la diferencia entre tristeza y nostalgia. Ambas se parecen, ambas son hermanas de la soledad. Quizás la tristeza es anónima, mientras que la nostalgia tiene nombres y apellidos. Y las dos pueden sacar lo más íntimo de nosotros (siempre que no se conviertan en "crónicas" :)
EliminarUn maravilloso texto que me ha conmovido profundamente.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias, Tracy "correcaminos" :) Aunque no comente en tu espacio (soy poco comentador, quizás por mera vagancia) te leo con mucha frecuencia, como a otros blogueros donde no comento. Leerte siempre es una ráfaga de aire puro, y siempre me produce una sonrisa :)
EliminarUn abrazo
Si cae en la batalla, al menos que sea luchando. Qué, si no.
ResponderEliminarEso siempre. La parca sabe que tiene la victoria en su mano, pero hay que cabrearla todo lo que podamos retrasando el mate final :)
EliminarUn texto bellísimo querido, Diego, aunque describas una verdad amarga. Siempre te digo que te prodigas poco escribiendo, cuando tienes el talento de trasmitir emociones de manera muy particular.
ResponderEliminarHas logrado emocionarme.
Abrazo grande, grande...
Gracias, Maripaz. Es imposible transmitir emociones sin sentirlas.
EliminarUn abrazo apretao :)
Una escena cotidiana pero no por eso menos bonita. Me gusta.
ResponderEliminarUn saludo, Diego.
Tienes la puerta abierta a mi espacio también.
¡Feliz día!
Pues para allá voy, Marisa :)
EliminarUn abrazo.
Tu bonito texto lleno de verdades, nostalgia y entrega. Me ha llegado dentro y recordado a Kundera .
ResponderEliminarCreemos que la verdad debe de ser unica, pero cuantas verdades entrelazadas oculta nuestra alma ?
Cuando salga tu sol recuerda cuantas risas has provocado, cuanta felicidad has entregado y cuantas primaveras han revivido a tu lado. Gran abrazo querido Dieguez
Hola, querida Iota.
EliminarCada persona lleva a cuestas su verdad, lo que hace que haya muchas más verdades que mentiras; entre otras cosas porque la mentira no existe :)
"Cuando salga el sol...", dices. Le está costando salir al jodío últimamente. Pero no desesperemos, sabemos que anda por ahí escondido :)
Un beso, Iota.