Llaman al gallinero a la parte más ruidosa del teatro, porque en el fondo eso es lo que son los políticos, actores, una comedia en la que les ha tocado un papel y que pagamos con gusto... así que sí, lo que sale de ahí es un cacareo.
En los “gallineros” de los teatros antiguos se situaba la llamada “claque”, un grupo pagado que aplaudía cuando el jefe decía que había que aplaudir. En el Congreso ocurre igual: alguien decide cuando se aplaude, cuando se insulta o cuando se cacarea. Y todos obedecen.
¡Excelente! Una imagen vale mas que mil palabras....Tu ilustración confirma la veracidad de esa frase popular. Tal parece, no solo cacarean en mi país, también lo hacen en el tuyo....¿O será que hay un corral mundial?... Va mi abrazo, Amigo Diego ¡disfruta del finde y olvida los cacareos!
Lo hay, Lu, lo hay. Los cacareos, los insultos, la falta de contenido se oyen en todos los idiomas. A veces da la impresión de que sobran la mayoría. Pero ¿quién les arranca la poltrona del culo a los que se aferran a ella como si fuera un apéndice más de su cuerpo? Un abrazo, Lu.
Yo pienso que tienen poco trabajo, nada que aportar, por eso cacarean y se dedican mayoritariamente a insultarse los unos a los otros. Abrazo, Maripaz.
Hola, Orlando. Protegidos sí que están, cobran un pastón por no hacer nada. Su única misión consiste en aplaudir, abuchear o insultar cuando su jefe lo ordene. Un saludete.
Llaman al gallinero a la parte más ruidosa del teatro, porque en el fondo eso es lo que son los políticos, actores, una comedia en la que les ha tocado un papel y que pagamos con gusto... así que sí, lo que sale de ahí es un cacareo.
ResponderEliminarEn los “gallineros” de los teatros antiguos se situaba la llamada “claque”, un grupo pagado que aplaudía cuando el jefe decía que había que aplaudir. En el Congreso ocurre igual: alguien decide cuando se aplaude, cuando se insulta o cuando se cacarea. Y todos obedecen.
EliminarA algunos, los has dignificado llamandoles gallinas. Mejos estarían en una zahúrda.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me ha gustado lo de zahúrda, o pocilga, Juan. O barrizal 😊
EliminarUn abrazo.
Toda una agrupación trajeada de alimañas.
ResponderEliminarCon tres o cuatro que dirigen el cotarro.
EliminarDiego:
ResponderEliminar¡menuda fauna! Unos cacarean, otros croan, otros gruñen...
Salu2.
Y todos se insultan mutuamente. Nivelazo…
EliminarUn saludo, tocayo.
Acá, para ser del nuevo desgobierno, hay que tener prontuario o ser estúpido. Como el jefe.
ResponderEliminarSaludos
Debe ser norma general, Eugenia. Les dan una poltrona, se aferran a ella y cacarean como gallinas obedeciendo al jefe de cacareos.
EliminarUn saludo.
Tremendos cacareos, Diego, corral total, mejor no se puede ilustrar!!
ResponderEliminarAbrazos mil
Habría que cambiar los leones de la entrada por dos gallinas.
EliminarUn beso, Milena.
This is amazing.
ResponderEliminarYou believe?
Eliminar¡Excelente! Una imagen vale mas que mil palabras....Tu ilustración confirma la veracidad de esa frase popular.
ResponderEliminarTal parece, no solo cacarean en mi país, también lo hacen en el tuyo....¿O será que hay un corral mundial?...
Va mi abrazo, Amigo Diego ¡disfruta del finde y olvida los cacareos!
Lo hay, Lu, lo hay. Los cacareos, los insultos, la falta de contenido se oyen en todos los idiomas. A veces da la impresión de que sobran la mayoría. Pero ¿quién les arranca la poltrona del culo a los que se aferran a ella como si fuera un apéndice más de su cuerpo?
EliminarUn abrazo, Lu.
Nos han invadido, Diego. No tenemos escapatoria...
ResponderEliminarEstamos en manos de una fauna destructora.
Dan pánico.
Abrazo.
Yo pienso que tienen poco trabajo, nada que aportar, por eso cacarean y se dedican mayoritariamente a insultarse los unos a los otros.
EliminarAbrazo, Maripaz.
Beautiful blog
ResponderEliminarPlease read my post
ResponderEliminarLee primero el mío, gandul.
EliminarYo le llamaba casas de
ResponderEliminarprotección oficial de
diputados, porque a
barriobajeros, y forajidos,
no hay quien les gane,
saludo.
Hola, Orlando. Protegidos sí que están, cobran un pastón por no hacer nada. Su única misión consiste en aplaudir, abuchear o insultar cuando su jefe lo ordene.
EliminarUn saludete.