Bloggerías

Blogger anda revolucionado últimamente. Nos roba comentarios que no llegan a su destino, descoloca en nuestros blogs la lista de favoritos, dificulta la publicación de nuevas entradas, etc, etc. Pero al menos sigue siendo gratis, de eso no nos podemos quejar. Y, en mi caso, satisface de sobra mis ganas de escribir o dibujar algo. 

Entre sus caprichos, hay uno que tiene desde hace algún tiempo este bendito Blogger, y que a mí me ha sorprendido. Yo llevo 18 años en esta industria, 9 con mi antiguo blog “la cueva de Mayrena” y otros 9 con “el pino de la sima”. Son dos blogs humildes, mis entradas no tienen muchos comentarios, ni me visitan muchos lectores. Diría que una media de unos 10 comentarios por entrada y unas 30 visitas diarias. 

Peeeero desde hace un par de meses los lectores de mis entradas se han disparado, alcanzando los ¡1.000! diarios en el blog de la “sima” y llegando a ¡4.200! en el de la “cueva” (que está cerrada desde 2017). De manera que la media de lectores de cada entrada en los nueve años de existencia de cada blog es ahora de más de ¡800! en la “sima” y de más de ¡1.000! en la “cueva”. Lectores falsos, lectores virtuales, lectores inexistentes, lectores creados no se sabe cómo. 

No pienso protestar, “lo que se da no se quita”, “a caballo regalado no le mires el diente”, “cuando te den la vaquilla, acude con la soguilla”, “lo que me diste por lo que me cogiste”, “donación hecha, ley derecha”, “regalo dado, del rey guardado”, “palabra de rey no vuelve atrás”, “al buey por el cuerno y al hombre por el verbo”, “a lo hecho, pecho”, “lo dado, dado está, y lo perdido, a buscar”. 

En resumen, tío Blogger, que no pienso devolverte la lluvia las lecturas inexistentes que me vienes adjudicado por tu mala gestión, te pongas como te pongas, se siente, se siente, el ego es el ego, y el ránking es el ránking. He dicho.

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