Mientras

Mientras dormito en el poyo, el aire repta, deposita sámaras en el suelo y eleva otras por la verticalidad del ladrillo, extrañas mariposillas volanderas que sueñan ser olmo mañana. Solo una entre un millón lo conseguirá, como nosotros, que somos una estadística, una probabilidad mínima en una pelea infinitesimal. Nadie es fruto del amor, solo de la casualidad y la matemática.

(Foto: sámara sobre hoja)

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