¡Muy bueno, Diego! Y gracias por advertirme del error que he cometido sin querer. Ya está subsanado. Feliz Semana Santa, en la playa, como Jesucristo, o en el monte, como María... Salu2.
Soy, qué puedo decir a mi favor?, quizás que el día a día tan acelerado me ha orillado allí, justo a la orilla de la playa -en otras opciones- que hoy tocó estar confinada.
¿Será que no pudo resistir a la tentación de de una zambullida o será que corre para ahogarse en ese mar al darse cuenta de cómo va la humanidad que él quiso salvar? Un abrazo ¡feliz finde!
¡Muy bueno, Diego!
ResponderEliminarY gracias por advertirme del error que he cometido sin querer.
Ya está subsanado.
Feliz Semana Santa, en la playa, como Jesucristo, o en el monte, como María...
Salu2.
Soy, qué puedo decir a mi favor?, quizás que el día a día tan acelerado me ha orillado allí, justo a la orilla de la playa -en otras opciones- que hoy tocó estar confinada.
ResponderEliminarDíría que es el Mar Rojo... :))
ResponderEliminarLa tentación de las olas y su irresistible llamada,ante las que no puede sustraerse ni Dios.
ResponderEliminar¡Un bañito!... ¡qué refrescante descanso!...
ResponderEliminarUn abrazo, Diego
¿Será que no pudo resistir a la tentación de de una zambullida o será que corre para ahogarse en ese mar al darse cuenta de cómo va la humanidad que él quiso salvar?
ResponderEliminarUn abrazo ¡feliz finde!
ahí os quedáis, casi parece leerse en las huellas de la arena :)
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